Novela: Today is the best day to start

sábado, 21 de noviembre de 2009

Capítulo # 76

Hoy sería el gran día, mi boda con Nicholas. Mejor día él no pudo haber escogido: 11 de Agosto de 2011, el día en que nosotros comenzamos a salir. Mamá, obviamente desde dos años atrás me había estado ayudando con los preparativos de la boda. Decidimos que no fuese la gran cosa, seria en nuestra casa, no la de mis padres, sino en la de Nicholas y mía. Pues a finales del 2009, fue la boda de Peet y Missy. Ella se veía hermosa con su vestido y velo blanco totalmente y muy tranquila, y vaya, mi hermano, lo típico su traje negro pero a él estaba que se lo comían los nervios. Nick no pudo asistir al evento así que yo como hermana del esposo asistí sin Nick. Todo salió a la perfección, tal y como se había acordado. Ellos ahora tenían su propia casa pero no en Estados Unidos, si no decidieron irse a vivir a Australia. Missy por obvias razones amaba los animales y toda es clase de cosas; Mis preparativos estaban listos desde inicios de 2011. Tanto Nick como yo, estábamos listos para casarnos. Él había sacado a la luz nuestro matrimonio a mediados del año pasado, ósea Mayo de 2010 y creo que la mayoría de las personas estaban contentas, bueno, al menos eso creo yo. Nick había entrado completamente en el mundo del espectáculo rotundamente, todos querían tener una entrevista con él, todos quieran tener la exclusiva de todo sobre él e inclusive las mujeres lo deseaban y se lo demostraban, pero él a pesar de todo eso, me amaba. Comenzó su gira propia a inicios del 2010, todo estaba perfectamente. Yo era su fiel compañera en todos los viajes y su prometida.

Aquella mañana me levante con el cantar de los pájaros sobre mis oídos. Nick no estaba presente cuando me desperté pero al destaparme y poner los pies sobre la duela de madera vi una pequeña nota sobre el buró. Era de Nick.

“Amor, dejo que comiences a arreglarte. Me fui por mis padres al aeropuerto. Espero verte en el transcurso del día. Estoy demasiado feliz. ¡HOY ES NUESTRO DIA! Te amo hermosa” —Sonreí al ver esa perfecta y caligráfica letra cursiva de Nicholas. Suspiré y me puse de pie caminando directo al baño. Adentro estaban todas mis cosas: las toallas de baño y mis sandalias. Deje correr el agua tibia por mi cuerpo y después de un rato salí para cambiarme. Era obvio, sentía los nervios por todo mi cuerpo, desde los pies hasta la cabeza. Mis piernas eran demasiadas débiles sentía que en cualquier momento caería pero no seria así. Mi estómago estaba que estallaba por dentro sentía unos horribles cosquilleos recorrerlo por completo. Me puse algo sencillo: un short corto de mezclilla, una blusa sin mangas de rayas horizontales azul y unas sandalias del mismo color. Deje mi cabello suelto, cepille mis dientes y bajé para tratar de desayunar, aunque estaba mas que segura que no probaría bocado, mi estómago no lo aceptaba desde anoche. Mi familia estaba en casa, bueno al menos: papá, mamá y Gill. Mamá era la encargada del lugar, se movía de un lugar a otro corriendo con arreglos entre las manos, al igual que papá, que vigilaba las cosas que irían afuera y en donde seria la misa y la cena; Les había comentado sobre mi casa anteriormente, si imaginarán lo que yo imaginaba pequeña para que cupiese todo eso, en fin; Me quede estancada en el marco de la puerta al ver ese hermoso y perfecto panorama. Parecía el escenario de una película profesional de Hollywood. Había una clase de altar sobre el verde y recién cortado pasto que daba la espalda al mar, al frente se encontraba dos hileras de sillas y en medio de estas una alfombra de terciopelo rojo. El altar estaba adorando con muchas ramas verdes y flores; De repente di un respingo y giré asombrada, papá había colocado su mano sobre mi hombro.

— ¡Bah! —dije algo agitada, si que me había asustado. Él rio.
— ¿te esta gustando todo? —pregunto. No tenía caso que lo hiciera.
—Desde luego, todo es… —mire alrededor— hermoso —lo abracé y bese dulcemente su mejilla. Me abrazo por los hombros—, ¿Qué pasa? —pregunte contemplando aun el panorama.
—llegaron tus suegros…
— ¿en serio? —pregunte y asentó con su cabeza—. ¿Pues hace cuando se fue Nick?
—a eso de las… —miro su reloj de muñeca—, temprano. Ocho, más o menos
—ok. Iré con ellos —salí de ahí directo hasta la puerta de entrada en donde ya estaba abierta y ellos apenas comenzaban a bajar del auto de Nick. Me aproxime hasta con ellos. Venían todos con sus maletas. De hecho, nuestras familias se quedarían en las recámaras de huéspedes. Sonrieron al verme. Me acerque hasta el auto y saludé de abrazo y un buen beso a la señora Denisse. Hacia bastante tiempo que no la veía, pero cuando la llegue a ver, me había enseñado unas exquisitas y deliciosas recetas de cocina, en realidad no era para nada complicado, al contrario me encanto cocinar.
— ¿Cómo estas linda? —pregunto ella amablemente. Reí suavemente mientras tomaba mis manos.
—muy bien, muy bien, ¿y usted?
—Desde luego que muy bien —sonrió. Al instante saludé al señor Paul Kevin. Y desde luego que también vi bajar del auto a Kevin con su esposa Danielle. Obviamente los salude y también al pequeño, bueno ya no tan pequeño Frankie. Una rubia, alta, delgada de tez blanca bajo del auto acompañada por Adam. Sonreí al verlo. Él había vuelto a reiniciar su vida con otra persona. Me aproxime hasta ellos y los saludé.
—Me alegro por ti —dije en su oído al momento en que me separaba de nuestro abrazo. Los invité a pasar y desde luego mamá los recibió con gusto allá adentro. Salí a esperar a Nick, que terminaba de estacionar el auto. Bajo de este con algo entre sus manos y se aproximo hasta mí, en donde me tomo de la cintura con solo una mano y me apego a él—. Buenos días… —dije mientras depositaba un beso sobre sus labios.
— ¿desayunaste? —fue lo primero que dijo. Negué con la cabeza— que bueno, mira lo que te traje —salió por detrás de su espalda una charola de plástico que contenía frutas recién cortadas, yogurt y granola sobre ellas. Lo mire tierna.
— ¡que rico!, ¿tu ya desayunaste?
—no. Mejor desayunamos juntos —sonrió con sus labios juntos, muy apenas formando una curva en sus labios.
—Ok —lo besé. De inmediato caminamos dentro de la casa. Fuimos hasta la cocina y busque un tenedor desechable y saque del refrigerador una botella con jugo de naranja natural. Apenas me iba a sentar sobre las sillas de la barra y me detuvo antes de hacerlo— ¿Qué?
—Hay mucho ruido —era verdad. Tomo mi mano y me llevo hacia afuera. Pasamos por el altar, bajamos por las escaleras de madera que daban hasta la arena y nos sentamos al final de ellas. Abrí la botella y bebí un poco de ella. Nick abrió la charola de fruta y con el tenedor tomo un pedazo de sandía y la acerco hasta mi boca en donde yo la abrí y la comí. Aun no terminábamos de desayunar cuando sentí como cubrieron mis ojos. Nick no era, él tenía sus manos ocupadas.
— ¿Quién es? —Comencé a tocar sus manos y grité—: ¡Valery!
—Si —contesto ella igual que yo. Rápidamente me puse de pie y me giré para abrazarla.
— ¿Cómo has estado? —pregunte.
—muy, muy, muy bien… —contesto demasiado obvia. Ella estaba saliendo con Travis. Habían hecho muy buena química desde que se conocieron y se volvieron inseparables.
— ¿Qué pasa? —pregunte.
—Necesito llevármela —se dirigió con Nick.
— ¿Por qué? —pregunte.
—tu mamá, te mando hablar. Es hora que te comiences a arreglar. Son cerca de las once, casi doce —reí. Nick entendió y se puso de pie, caminamos escaleras arriba y al llegar a la plataforma venía Adam caminando—. ¡Vamos, vamos! —aplaudió Valery, haciendo que me apurará.
—Voy, voy —dije—. ¿Me llevo eso? —le pregunte a Nick. Me dirigía a la charola, el tenedor y la botella.
—No, no, yo ahora las llevo —sonrió. Valery tomo de mi brazo y comenzó a jalarme. Solo alcancé a besar fugazmente los labios de Nick y después caminar para toparme con Adam que solo me sonrió, demasiado feliz. Y con gusto le respondí esa sonrisa. Eche un ultimo vistazo hacia atrás, ellos caminaron escaleras abajo uno detrás del otro.
—Espero y no se maten… —dije algo nerviosa. Hacia mucho que no hablaba con Adam y nos sabía lo que él aun sentía por mí, aunque ya habíamos dejado todo en paz.
—no creo. Al fin y al cabo, mas de rato vengo y lo busco a ver si no le pasó nada —bromeo Valery.

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