—Aquí es —dijo Nick mientras me sonreía. Baje yo primero del auto y comenzaron uno que otro flasheo. Tal vez algunos reporteros nos siguieron hasta acá. Esperamos a que Douglas abriera el portaequipaje y le entrego mi maleta a Nick, quien mantenía unida nuestras manos, tomando la mía con firmeza. Había un guardia de seguridad en la puerta, nos ayudo a despejar el área. Nos despedimos de Douglas y él se retiro después en el auto. Al instante nos introducimos era una clase de hotel... Bueno al menos eso parecía, ya que había una que otra gente adentro. Nick era el que me dirigía, yo aun no conocía nada de ahí. Caminamos a un ascensor en donde fuimos los únicos en subirnos a ese—. ¿Te gusta? —pregunto Nick.
—esta muy bonito todo —sonreí—, ¿en que piso esta? —pregunte ahora yo.
—en... —volteo hasta el tablero de los números— quince... —me acurruque en su brazo y así iban los números de uno, en uno, sin hacer parada en ninguno, por el momento—. Amor, ¿mañana me acompañas? —alce mi ceja.
—¿a donde?
—a la disquera, mas bien, mi lugar de trabajo —sonrió—. Veras lo que hacia mientras tu estabas allá
—ok —dije feliz y sonreí. Tomo mi nuca y acerco nuestros rostros para así después unir nuestros labios en un apetitoso y delicado beso. El ascensor hizo una ligera parada, pero ni eso dejo que Nick me continuara besando. Al instante, escuche como cuchicheaban, alguien había entrado al ascensor. Sonreí sobre el beso con Nick y él se alejo de mi, sonriendo. Me tomo de la cintura con solo un brazo y me apego a él, solo me limite a abrazarlo. El tablero marco quince en rojo y nos toco bajarnos. Al parecer no se emocionaban al ver a Nick, ya que vivía ahí. Caminamos por un pasillo, algo largo. Yo solo caminaba de la mano de Nick, hasta que se detuvo en una puerta algo grande—. ¿Aquí es? —pregunte y asentó con la cabeza. Soltó mi mano y se dedico a abrir. Al instante me cedió el paso. Quede impresionada, siempre era tan ordenado y lo continuaba siendo. El departamento era muy espacioso, pero tenia lo básico. Tenia al centro unos sofás, que se veían muy cómodos, con su televisión de plasma, que era sostenida por unos burós transparentes, muy ingenioso. Había luces por todos lados, de tonos muy divertidos y muy leves. No continué viendo mas su departamento, ya que hablo.
—te doy un recorrido —me guiño el ojo y tomo mi mano, llevándome con él—. De este lado... Esta la cocina... —era una clase de barra color roja con negro al centro y unas altas sillas que combinaban a la perfección. Había un refrigerador, un estufa sobre la barra y todo lo necesario, como los estantes para guardar trastes o despensa—. Y este lado, el living —el cual ya les describir. Y caminamos algo mas hasta una clase de puerta blanca, la cual abrió—. Y esta es mi, bueno... nuestra recámara —corrigió al instante. Sonreí. Era muy linda, todo era color azul marino con toques verde pálido. La cama se encontraba al centro de la recámara, era muy grande, al frente tenia una televisión, igual a la del living; Continuó con el recorrido—. Acá esta el baño y de este otro el armario —la cama separaba la recámara, ya que del lado derecho estaba el armario y del izquierdo la puerta del baño. Abrió el armario y algo dentro me hizo sonreír y colocarme frente a él, para agradecerle. El armario por un lado tenia la ropa colgada de Nick y había un espacio solo. Señalo al armario—. Ahí puedes colgar tu ropa —dijo y se iba a dar vuelta—, traeré tu maleta —lo detuve.
—no arruines este momento Jonas —apenas se formo una curva en su rostro, que marcaba la sonrisa, cuando yo tome su rostro entre mis manos y lo acerque a mi para besarlo, delicada y pausadamente. Coloco sus manos por mi espalda, debajo de mi blusa y me hizo estremecer. Lo abracé—. Te amo y gracias por haber regresado por mi. Perdón, por hace un rato, enojarme sobre lo de Adam... Pero no sabia lo que hacia, perdón amor
—no, no tienes que disculpar de nada —me interrumpió—. Empecemos desde cero —asentí y beso mis labios fugazmente—. Bueno supongo que alguien quiere cenar...
—amor, yo no tengo hambre... —sonreí. Sabia que él era un glotón.
—pero yo si... ¿Me haces un emparedado? —dijo demasiado tierno. Como cuando un niño le pide comida a su mamá. Besé sus labios y salimos de la recámara. Caminamos hasta la cocina. Él me abrazaba por la cintura, hasta llegar al refrigerador en donde, aun no me dejaba de abrazar y descanso su barbilla en mi hombro. Comencé a ver de arriba hacia abajo el refrigerador, tratando de buscar las cosas. Saque lo necesario, menos la mostaza, no le gustaba. Comencé a preparar su emparedado y al terminar se lo entregue. Se sentó en la barra y comenzo a comer mientras yo guardaba las cosas—. ¿en serio no quieres? —lo alzo al aire.
—no... gracias —sonreí.
—entonces yo tampoco quiero —dejo el emparedado en su plato y se cruzó de brazos.
—no seas un niño pequeño... —bromee.
—no, ya no quiero —reí y me acerque a él.
—si no te lo comes no habrá postre
—¿postre? —asentí con la cabeza—, ¿que hay de postre? —sonreí y me coloque de lado en la barra, ya que él tenia sus brazos sobre la barra, viendo al frente. Me acerque a su rostro y humedecí mis labios. Eso era de postre. Él rió—. Pero ayudame, no creo poder solo —reí. Me senté junto a él y comencé a dejar una que otra mordida en el emparedado, así hasta que entre los dos, no lo terminamos por completo. Nos levantamos de la barra y lavé los trastes que utilizamos.
—amor... ¿me puedo bañar? —él rió.
—mi vida, no me tienes que pedir permiso, todo lo que esta aquí, ahora es tuyo —reí.
—lo siento, se me olvidaba —creo que era tiempo de que me acostumbrara. Besé sus labios dulcemente, tome mi maleta y me dirigí a la recámara. Comencé a colgar mi ropa en los ganchos y los coloque en el armario. Después de que toda mi ropa quedo acomodada, escogí mi pijama, bueno mas bien, tome mi pijama y una toalla. Entre al baño y me duché rápido, el agua era excelente. Al finalizar, me cepille los dientes. Dentro del baño, me puse mi pijama: un short y una blusa, ambos de tela. Dejé mi cabello suelto, solo lo cepille. Salí a la recámara y no estaba nadie, tomé mi celular y salí hacia el living. Estaba ahí sentado, con una pierna sobre la mesa y su brazo estirado a lo largo del sofá. Camine descalza hasta atrás de él, aun no se había dado cuenta que yo había llegado. Por atrás, tome su cabeza y él de inmediato la echo hacia atrás, de esa manera, bese sus labios suave y pausadamente—. Te amo —dije. Palpo un par de veces el cojín del sofá y camine para sentarme alado de él. Para cuando al llegar, subí los pies sobre el sofá. Comencé a ver mi celular, eran las diez y media de la noche, estaba segura que Gill, estaría esperando mi llamada. Así que marque a la casa. Esperé si acaso dos timbres cuando contestaron.
—¿hola? —dijo la voz de Gill. Estaba esperando.
—hola Gill, soy ________* —dio un ligero grito de la emoción.
—¡me llamaste, me llamaste! —reí.
—te dije que te llamaría... Todas las noches —sonreí hacia Nick.
—¿y como estas?, ¿todo es lindo por allá? —pregunto.
—¡bah!, ¿lindo?, todo es hermoso y perfecto —tome la mano de Nick que estaba por mi espalda—. Y gracias, estoy muy, muy bien
—me alegro
—dile a mamá que la extraño y que para cualquier cosa me marquen al celular, ¿si?
—si, si, obvio. Te tengo una noticia —dijo rápido.
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