Me destape por completo y me senté en la cama, fijando mi vista hacia aquella silueta posada sobre la pared. Comenzo a avanzar hacia mi lentamente y con una sonrisa en su rostro. No, no era verdad. Parpadee muchas veces seguidas, y por un momento los deje cerrados, apretándolos. Al abrirlos, él ya estaba sentado sobre mi cama enfrente de mi. Mi corazón comenzo a latir parecía que iba a explotar. Encendí la lámpara que estaba sobre el buró y alumbro perfectamente su muy perfecto rostro dejando a la vista sus ojos marrones, su nariz ancha pero respingada, sus labios carnosos y sus inigualables lunares por la parte derecha de su rostro.
—perdoname —fue lo único que pudo articular. Se acerco a mi en un intento de beso para tomar mi rostro en sus manos. Cerré mis ojos, lo necesitaba, necesitaba que me besará. Así lo hizo, capturo mi labio superior y beso de el delicada y pausadamente. ¿Que estaba haciendo?, me había lastimado y ahora con un simple "perdoname" y con un beso bastaría. Él me había lastimado; En un movimiento brusco lo aleje de mí y deposite una cachetada en su mejilla, esta se comenzo a tornar rosado.
—no se te ocurra volver a hacerlo —dije intentando estar enojada. Había elevado el tono de mi voz y lo hice que sonara firme. Él llevo su mano a su mejilla y solo sonrió.
—¿porque? —menciono mientras en un movimiento mas rápido y brusco que el mio, ya se encontraba arriba de mi muy cerca de mi rostro. Sus profundos ojos estaban concentrados en mi rostro, se movían de un lado a otro, viendo todo de mi—. No sabes cuanto te extrañe —cerré mis ojos y él deposito delicados, suaves y ricos besos en mi cuello. Comencé a llorar, mi pecho se movía conforme trataba de respirar y sollozaba. Hice una gran fuerza en mis manos y lo empuje fuertemente de su pecho, alejándolo de mi—. ¿Porque lloras? —pregunto demasiado tranquilo.
—Nick tu me lastimaste y piensas que con venir, poner tu rostro de niño bueno, ¿todo estará bien...? No, claro que no. Vienes y te me echas encima, como si todo esta correcto, como si hacer todo esto esta bien
—te necesito —dijo mientras trataba de tomar mis manos, las aleje antes de que las tomara.
—yo te necesite. Un año estuve esperando, tus llamadas, tus mensajes, tus correo y nada, nada —limpie una lágrima que bajaba por mi mejilla—, no creo perdonarte y no te quiero aquí, vete con tu nueva novia o tal vez no nueva
—no es mi novia —reclamo y yo reí.
—por favor Nicholas —dije sarcástica— no, no es tu novia —saque el celular del buró, lo encendí y le mostré el mensaje.
—esto no significa nada
—claro que esto si significa y mucho. Apenas te fuiste, llegué a casa y estaba a punto de dormir —respire hondo, un nudo se comenzaba a formar en mi garganta—, que suena un celular y no era el mío, si no el tuyo. Sabes lo imbécil que me sentí... —apreté mis manos— confié en ti... —pronuncie lo ultimo con dolor.
—dej... —trato de tocar mi hombro.
—ya no me puedo lastimar. Esto es un sueño, esto es un sueño, esto es demasiado para mi —comencé a repetir varias veces.
—esto no es un sueño, esto es verdad, esto es la realidad. Dejame explica...
—no dejare que me expliques nada —interrumpí .Negué varias veces con mi cabeza— no hay nada de que hablar —pase mis manos detrás de mi cuello y desabroche la cadena, que por cierto aun continuaba usando, me quite desde luego que el anillo de compromiso. Y se los lance en su pecho—. Te puedes quedar con eso, todo esta olvidado. No puedo creer que a todo esto, que todo esto se haya perdido por tu desconfianza hacia mi —él tomo delicadamente las cosas que le arroje y las coloco en sus manos.
—hoy estas muy exaltada... —hablo y esta vez no lo detuve—. Hablaremos después
—no habrá otro después Nicholas —sollozé— y si acaso te llega a importar, estoy muy, muy bien—enfaticé—. Ó tal vez yo quiera hablar contigo dentro de dos años
—no, yo quiero hablar ahora, ya —tomo de mis muñecas.
—sueltame, me estas lastimando —me queje. Él no estaba poniendo nada de fuerza, yo estaba exagerando las cosas. Él lucia tan tranquilo, pero ahora no seria fácil, no seria la ________* que había cambiado por él; De inmediato me soltó—. Dejame sola, no quiero verte, vete de mi casa —seque mis mejillas que estaban húmedas por las lágrimas con mi propia blusa. No articulo ni intento hacer nada solo se puso de pie. Me recoste de nuevo en la cama y me cubrí con las cobijas. Escuchaba todo lo que estaba haciendo. Escuche unos pasos y un chillido de mi puerta—. Cierrala al salir —así escuche que lo hizo. Rápidamente me destape de mi rostro y me puse a llorar, mas de lo que ya estaba haciendo. Tome mi cabeza entre mis manos y llore sin compasión. Estaba dejando ir al amor de mi vida, no le había perdonado nada. Esta bien, desconfió de mi, pero en una relación, casi un matrimonio, vivir con desconfianza toda la vida, esto no duraría. Entre esto y lo otro, mis ojos comenzaron a pesar. Lo único que recordé es que mire la hora: seis veintitrés de la mañana.
*Un intento de luz que trataba de entrar por las cortinas de mi ventana alumbro mis ojos completamente. Me corrí a un lado y me estire sobre la cama. Había sido otro y total sueño. Cheque mi celular y eran las diez casi once. Me puse de pie de un salto y camine hasta el baño en donde cepille mis dientes y volví a hacer la coleta. Remoje mi rostro y camine hasta el armario de donde remplaze mi short de tela por uno de mezclilla y me lo coloque con unos converse. Deje la cama destendida, después habría tiempo de arreglarla. Bajaba las escaleras y escuchaba voces que provenían de la sala. Me acerque hasta ella y al entrar estaba papá, un chico totalmente desconocido para mi y Nick, que este al verme de inmediato se puso de pie. Lleve mis manos a mi pecho y no había nada, no había cadena, mire mi mano y tampoco estaba el anillo. Lo anterior no había sido un sueño, había sido real. Al instante volví a recordar todo.
—hija... —dijo mi papá, que coloco una mano enfrente de Nick, simulando una barrera.
—le dije que se fuera de la casa, que no quería hablar con él... —camine como toda una cobarde hasta la cocina. Escuche detrás de mi unos pasos, no quería pensar en que seria Nick, si no seria débil y terminaria por perdonarlo. Por más que él me haya hecho todo esto, yo lo necesitaba y sobre todo, aun lo amaba. Y puedo decir que ahora mas que nunca.
—no se por que te pones así —escuche la voz gruesa y firme de mi padre. Reí irónicamente mientras me giraba a verlo y mis ojos estaban ya cristalizados.
—como no me voy a poner así... Él me lastimo, no solo me lastimo, no confió en mi —solté un pequeño grito de dolor. Mi padre abrió sus brazos y me refugie en él, como siempre mi salvador, mi ángel guardián. Llore en silencio sobre su pecho y comenzo a decir unas palabras, hermosas.
—él me hablo de todo, él igual que tu esta demasiado lastimado. Yo sé y obvio quiero lo mejor para ti. Me hablo sobre que se quería casar contigo, me hubiera gustado tanto que escucharas como hablo de ti, como hablo de ustedes —me aleje de él para contemplar su rostro—. Él me dijo que quiera formar una linda familia contigo —una sonrisa se formo en su rostro—, tener hijos, tener una hermosa casa de la cual tu estés cómoda, hacerte feliz todos los años de su vida... Yo sé como padre, que el hombre que esta allá sentado —señalo la puerta que daba hacia la estancia— es y será lo mejor que puedes tener en la vida. Solo te comento que pienses muy bien las cosas y no vayas a dejar que un gran hombre como él, se te vaya de las manos —beso de mi frente y me abrazo fuertemente—. Ustedes tienen que hablar, nunca en mi vida te había visto tan feliz, tan cambiado, tan mi pequeña cuando sonreía y reía cuando le traía su muñeca, cuando cumplía años o cuando abríamos los regalos debajo del árbol —reí al recordarlo—. Así quiero que estés. Te amo hija —acomodo un mechón de mi cabello para después dejarme sola en la cocina. Me quede un momento parada ahí, pensando y encontrando justamente las palabras para enfrentarlo. Respire hondo varias veces, acumule suficiente aire en mis pulmones y lo deje salir lentamente. Creo que estaba lista. Con mis piernas temblorosas y que muy apenas podía avanzar, camine hasta la estancia en donde el chico desconocido para mi me miraba y al instante Nick se giro conmigo. Sus ojos de nuevo estaban posados en los mios, era increíble que en ese momento no cayera. Se puso de pie. Parpadee una vez como dando una señal de que me siguiera y gire hacia la cocina. Escuche unos pasos lentos detrás de mi. Al momento en que los instrumentos de la cocina me impidieron caminar mas me detuve y gire. Suspire.
—Nick
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