Novela: Today is the best day to start

sábado, 21 de noviembre de 2009

Capítulo # 75

Esa chica sonrió ampliamente, mostrando su muy perfecta dentadura. Yo al contrario, le regrese esa sonrisa y en el momento en que Nicholas hablaría llego Douglas.
— ¿Qué pasa aquí? —se dirigió hacia ella. Sentí una presión sobre mi estómago, los brazos de Nick me rodeaban y me apegaban a él, protegiéndome. Solo me dedique a tomar sus manos.
— ¿Aquí? —pregunto ella sarcásticamente. Sabia justamente de lo que Douglas hablaba.
—si…
—Lo siento —se apresuro a hablar Nick—, Kim ella es mi novia, bueno… mi prometida —corrigió al instante. Yo solo podía sentir mucha alegría dentro de mí, él había puesto un alto y me había demostrado que haría cualquier cosa por mí; Sonreí.
—Mucho gusto —dije y extendí mi mano hasta con ella y solo la rechazó. Yo no tenia la culpa de que se lo haya tomado muy en serio. Si ella podía ser así, yo también podía ser así, saldría mi _______* interior, la ______* de antes. Pero sabía que a Nick, para nada le gustaba eso y yo no quería serlo tampoco; Nick bajo mi mano y entrelazo nuestros dedos mientras me sonreía pacíficamente.
—cierto, lo siento ________* —se disculpo Douglas. Sonreí—. Entonces como ves, esto se termino —dijo mientras sacaba una clase de chequera del bolsillo de su saco. Garabateo unas cuantas cosas en el papel y al instante se lo entrego—. Muchas, muchas, pero muchas gracias
—No hay de que… —contesto a ella. Mientras le dirigía una mirada picarona a Nick, él solo bajo su mirada perdiéndose en nuestros pies.
— ¿Qué paso con el Nicholas que salía y se divertía con ella? —pregunte al momento de ver, tanto a Kim como a Douglas, salir del salón.
—Sabes… —contesto—, no se porque, pero siento que… justo en este momento solo tengo ojos para ti. Y no quiero hacer una estupidez que cause el perderte —me coloque de frente a él.
—Eso no pasará —acaricie su mejilla—. No te dejare que cometas otra estupidez, ya no… —terminé para besar delicadamente sus labios y él coloco una mano por mi espalda y otra por mi cuello.
—Te amo —dijo mientras nos alejábamos. Pasamos la mayoría del día en el estudio. Los chicos de ahí eran demasiado divertidos, por la nada te aburrías. Si no estaban grabando, estaban hablando e inclusive bromeando. Mire el reloj, eran ya cerca de las tres de la tarde, ¡el tiempo pasó volado! Nick traía una idea en su cabeza para una clase de nueva canción. Me encantaba, porque podía cantar en cualquier estilo de música y le sentaba a la perfección, su voz era única. Lo vi aproximarse a mí mientras yo estaba sentada en un sofá del lugar.
— ¿terminaste? —pregunte.
—no, ¿quiere comer?
—Si… —sonreí.
— ¿Qué te gustaría? —pensé.
—lo que sea
—bueno, hay un lugar cerca de aquí, lo digo para no mover el auto
—No, no te preocupes —extendió sus manos y me ayudo a levantarme. Nos despedimos de las personas que estaban dentro del lugar y después salimos por la caseta de vigilancia. Desde luego que había si acaso dos fotógrafos pero a él no le importo en lo más mínimo.
—haz como si no existieran —me dijo al oído. Solo sonreí. Tomo mi mano y entrelazo nuestros dedos. Yo no tenia idea de a donde íbamos, solo me dejaba llevar. Entendí a donde me llevaba, obvio era a comer, pero era comida rápida—. ¿Aquí? —me pregunto demasiado tierno y al pendiente de mi.
—no importa, en donde tu decidas esta bien ¿si? —conteste mientras besaba fugazmente sus labios y él con gusto lo acepto. Escuche algunos cuchicheos y aullidos, me percate de que ahí estaban los fotógrafos y me aleje algo sonrojada mientras que él sonreía ampliamente. Tomo mi cintura y entramos al lugar, desde luego ellos no entraron. Al instante pedimos de comer y nos fuimos a sentar al final del lugar—. Siento lo de afuera —pedí disculpas.
—no, no paso nada. Tú me puedes besar cuantas veces quieras y donde quieras —sonrió y se aproximo a mí para besarme, varias veces, pausada y lentamente disfrutando. Sonreí y se inclino hacia atrás de su silla para comenzar a comer. Comenzó a depositar papas a la francesa dentro de mi boca y en la suya. Había olvidado lo divertido que había sido estar con él, lo divertido que estaba por suceder y cada sorpresa que tenía para mí.
— ¿y no tienes miedo de lo que vayan a decir mañana de nosotros? —negó con la cabeza mientras daba un sorbo a su soda.
— ¿Por qué?, ¿debería?
—No, no —interrumpí de pronto.
—no tengo miedo, sé que estoy haciendo bien las cosas y sobre todo que estoy bien contigo y eso es lo único que me importa ahorita —sonrió y tomo su hamburguesa y dio una mordida—. ¿No piensas comer?
—si, si —me adelante, sonreí y tome la hamburguesa y comencé a comerla. Así pasamos un poco de tiempo dentro, platicando de nuestras cosas, no podíamos dejar de hablar, ni de sonreírnos. Me sentía alegre.
— ¿y cuando te quieres casar? —me pregunto mientras tomaba mi mano que estaba sobre la mesa.
—Nick… —alargué—. No quiero que te preocupes, las cosas saldrán conforme nosotros queramos, ¿si?
—si, lose, pero sabes… Yo ya me quiero casar contigo —me miro fijamente a los ojos y apretó mi mano. Sonreí—. Y también quiero hacer cositas malas —dijo picaron y elevo una ceja. Yo solo conteste.
—No necesitas estar casado para hacer cositas malas… —dije en un mismo tono que él— Porque se que, cuando pase eso, después estarás conmigo —sonrió.
—si… no porque te deseo —mordió su labio—, si no porque te amo demasiado y te respeto
—Gracias —dije para juntar nuestros rostros y consecutivamente nuestros labios que se unieron como un imán, atraídos por polos opuestos. Abrió paso entre estos e introdujo su lengua en mi cavidad bucal, saboreando exquisitamente su delicioso aroma a yerbabuena. La carga de fuerzas termino con un flasheo sobre nuestros rostros. Me aleje de él, apenada. Aunque el lugar estuviese casi vacío, andar besándose de esa manera en un lugar público, incomodaba, mas si ahora era la comprometida de Nick, aunque aun nadie lo supiese. Él sabría cuando revelar nuestra relación, él sabría cuando decir que se casaría conmigo, él sabría todo de nosotros. Yo creía en él; Terminamos de comer nuestros alimentos y después salimos. Nick había cargado mi suéter y me tenía tomada de la mano. Al momento de salir, Nick coloco mi suéter sobre mi cabeza y me abrazaba por los hombros, yo solo reía.

—Basta, basta —decía una y otra vez. Su risa sonaba muy divertida y aun así a través del suéter en mi cabeza podía oír y ver los disparos de las cámaras. Quito el suéter de mi cabeza y quede un poco despeinada. Él me ayudo con mi cabello pasando su mano por mi frente, despejando mi rostro. En realidad, no se que haría, si él me hubiese fallado, no sabría que hubiera pasado conmigo. ¿Habría creído de nuevo en el amor?, ¿Me hubiera quedado con mi ex novio? Él había sido mi salvador entre las tinieblas.

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