—¿Dejaste a tu amigo abajo?, ¿Que pensara?, ya hemos pasado aquí como media hora —dije.
—¿pues que pensara?, que me estas dando la bienvenida —dijo picarón. Sonreí. Extrañaba tanto sus bromas.
—mejor vamos abajo —dije. Salimos por la puerta de mi recámara y llegamos hasta la estancia en donde estaba sentado mirando su celular.
—Douglas —dijo Nick. Él de inmediato giro.
—¿Que pasa? —se puso de pie.
—tenemos una nueva acompañante de regreso —sonreí con él. Su alegría había vuelto, lo veía mas animado y emocionado. Sus ojos lo demostraban, brillaban.
—¡Que genial! —sonrió.
—te dará gusto conocer a su familia, tiene unas niñas hermosas —dijo emocionado.
—¿si?, ¿cuantos años tienen? —pregunte.
—son dos. La pequeña tiene dos y la grande tiene cinco —sonrió.
—en serio me encantara verlas...
—y a su esposa también. Cocina, de maravilla —se adelanto Nick.
—eso si, algo tiene las mujeres de la cual nos enamoramos ciegamente —dijo Douglas. Nick dio un ligero apretón a mi mano que estaba entrelazada con la suya. Lo vi y sonreí.
—que grosera, no te he ofrecido nada —dije apenada—, ¿que deseas?, ¿café, refresco, agua?
—un refresco me parece perfecto —sonrió. Pude ver unas ligeras arrugas que se formaron en las orillas de sus mejillas. Al parecer era algo mayor, yo le calculaba alrededor de veintinueve, casi treinta.
—ok, ahora regreso, ¿Nick?
—un refresco...
—¿light? —interrumpí. Sonrió. Bese dulcemente sus labios y salí hacia la cocina. Estaba Bertha. Tome los refrescos del refrigerador.
—¿desea desayunar algo?
—yo si —dije mostrando una sonrisa, no se podía borrar por la nada.
—me alegra tanto que este así, hacia mucho que no la veía tan sonriente —sonreí mas.
—gracias. Les preguntare si quieren desayunar
—ok —salí hasta la estancia en donde Nick estaba sentado en el sofá con Douglas. Llegué y me senté en el brazo del sofá, y coloque mi mano en el cabello de Nick. Bertha venia detrás de mi, así que les entrego los refrescos.
—¿quieren desayunar conmigo? —les pregunte. Nick sonrió.
—¿quieres? —le pregunto Nick a Douglas.
—porque no... veremos que tal es la comida por acá
—por cierto amor, Douglas no es de aquí es de Alemania
—algo me decía que ese cabello demasiado güero no era cualquier estadounidense —reímos.
—en un momento esta el desayuno, casi comida —dijo Bertha para después salir hacia la cocina. Douglas hablaba de cosas, verdaderamente muy extrañas para mi. Decían sobre unas oportunidades que tenia con no se que cantante. Nick se veía realmente muy emocionado. Resulto que Douglas, era algo así como su representante, él fue el que le ayudo desde el principio, él que siempre lo apoyo. Y se llevaban muy bien, hacían bromas y en un, dos por tres cambiaban a un tema serio. Al instante Bertha nos mando hablar, desayunamos entre platicas, abrazos, apapachos y besos.
—estuvo deliciosa —dijo Douglas mientras bebía de su jugo. Bertha recogió nuestros platos.
—gracias —ella nos agradeció y nos pusimos de pie para salir de nuevo a la estancia. El celular de Douglas comenzo a sonar y tuvo que salir a contestar.
—¿y estas lista para la vida famosa? —dijo mientras me abrazaba mas de lo que ya me tenia.
—no, no estoy lista —reí—. ¿Y no te incomoda?
—algo, pero es muy divertido, así como quiero que te diviertas. Siempre quise correr y los reporteros detrás de mi, igual, corriendo —reímos—. Tal vez lo quieras hacer conmigo —sonrió.
—seria divertido —dije pensativa. Obvio seria demasiado divertido. Beso mi cabello y se quedo un momento ahí. Yo jugaba con sus dedos—. ¿Sabes que es lo que extrañe de ti?
—no, no lose —me gire con él.
—tu cabello y lo extrañaré. Me encantaba tus rulos largos, se veían tan bien —hice un puchero. Beso mis labios.
—¿nada mas eso extrañaste de mi?
—puede ser... —jugué. Beso mis labios.
—¿en serio? —asentí con la cabeza. Tomo mi mentón con suavidad y posiciono de nuevo sus labios en los mios, pero ahora esta vez, al momento que en jugaba con ellos, introdució su lengua en mi boca. Me hizo estremecer. Me aleje de él y comencé a reír tapando mi rostro.
—vaya... —dije en un suspiro. Sonrió y beso mi frente. Vimos regresar a Douglas que sonreía.
—¿que pasa? —pregunto Nick.
—me hablaron para decir que el vuelo y el boleto estaban listos. Partiremos de tu casa —se dirigió hacia mi—, a eso de las cuatro con treinta —sonreí. Y me puse de pie algo preocupada. Torcí mi boca.
—no he terminado mi maleta
—no necesitaras llevar mucha ropa, te compraré yo, ahora como tu futuro esposo —sonreímos.
—sabes que eso no es necesario, aun que lo vayas a ser, con la mía tengo —negó con su cabeza.
—no seas necia. Lo que quieras solo pídemelo —sonrió y se puso de pie alado de mi.
—bueno... iré a terminar la maleta —mire mi celular. Eran las tres con cuarenta y cinco minutos. Salí de ahí y subí a mi recámara. Ahora no podía dejar de sonreír, me sentía alegre, contenta, feliz, de nuevo. Termine por arreglar mi maleta y le pedí ayuda a papá que salia de su recámara con unas hojas en las manos, que al instante me las mostró. Eran casas.
—¿escoge una que te guste? —fruncí el ceño.
—¿que?, ¿para que?
—será tu regalo de bodas —sonrió. De inmediato le di las hojas.
—no, no, papá no voy a permitir que me regales una casa. Eso si que no
—yo quiero lo mejor para ti. No me la vayas a negar. Eres mi única hija
—si, y te lo agradezco, pero es demasiado. Una casa. Nick no querrá y lo sabes
—por eso no se va a enterar —me guiño el ojo.
—claro que se va a enterar, pienso decírselo
—¿decirle que a quien? —pregunto Nick. Ya habíamos llegado a la estancia.
—papá quiere regalarnos una casa por nuestra boda —el rostro de Nick se puso rígido.
—señor, no es ne...
—no aceptare un no por respuesta —interrumpió.
—papá —alargué. Papá le mostró las hojas a Nick y él quedo muy sorprendido. Nick se giro conmigo y mi papá se distrajo en dejar la maleta en la entrada de la casa.
—sabes que yo no puedo aceptar esto, es... mucho
—lo sé, pero no le quitare la idea de la cabeza. Estoy segura que si le digo que no, la comprará y ahí estará, nadie la habitará pero se quedara.
—¿en serio? —asentí—. ¿Y no hay otra cosa que hacer? —negué—. Entonces dile que si... —no lo vi muy convencido. Él se queria preocupar ahora por mi, ahora por así decirlo, seria como su hija. Escuchamos mucho estruendo dentro de la casa. Había llegado mi familia completa: Mamá, Gill, Peet y Missy. Al momento de ver a Nick, se emocionaron demasiado. Saludaron, tanto a Nick como a Douglas.
—¿entonces que dices, Nick? —pregunto papá tomando la cintura de mamá.
sábado, 21 de noviembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



No hay comentarios:
Publicar un comentario