—Valery, Valery, Valery —agite mi mano a la altura de su vista. Me jalo del brazo hasta llevarme un poco lejos de donde estábamos. Reí—. ¿Que te pasa?
—¿qu-quien es él? —hablaba de Travis. Reí más.
—él es un nuevo amigo —sonreí y la tome del brazo para presentarlos—. Travis
—¿si? —pregunto mientras rascaba su nuca, algo nervioso.
—ella es Valery, mi mejor amiga —él extendió su mano hacia ella. La veía de una manera algo especial. Ambos sonrieron.
—si me a platicado mucho de ti —se dieron un apretón de manos.
—¿y a que viene tu visita?
—¿que, que? —dijo ella algo sacada de onda. Reí.
—¿que a que viene tu visita? —sonrió ampliamente y de inmediato busco algo en su bolso. Saco tres boletos—. ¿Acaso eso son? —asentó con la cabeza y me lance a abrazarla, mientras gritaba de la emoción y ella igualmente grito. Travis solo nos miraba confundido. Reí—. Lo siento, me gustaría tanto que fueras... en lo poco que te conozco, me has apoyado en todo y bastante —sonreí. Él rió.
—ni siquiera se a donde irán —reímos.
—tienes razón... bueno resulta que... —de inmediato comencé a contarle todo. Sobre Valery y su departamento.
—¿en serio?, tengo un tío que vive ahí...
—¡Wow!, en serio me encantaría que fueras
—trataré, trataré —sonreímos.
—necesito avisarla a mamá —salí directo hacia la cocina en donde estaba Bertha—. ¡Bertha, Bertha! —dije emocionada—, ¿y mamá?
—esa arriba —se rió de mi.
—gracias —corrí hacia las escaleras en donde ahí abajo estaban Travis y Valery platicando, sepa de que. Abrí de un fuerte golpe la puerta de la recámara de mamá. Estaban Gill y ella acostados viendo la televisión—. Mamá, adivina quien esta abajo —corrí a su lado.
—no, no se quien
—esta Valery —ella sonrió—, quiere que me vaya con ella
—¿a donde?
—a su departamento —sonreí—, ¿me darías permiso?
—no lo se... tu papá —dijo dudosa.
—sabes que papá si me dejaría, por favor —junte mis manos y le suplique—, necesito despejarme, relajarme, divertirme —finalice sonriendo. Ella rodeó los ojos y largo un gran suspiro. Tomo el celular que estaba en el buró y acciono unas cuantas teclas para después colocarlo en su oído. Le hablaria a papá. Aunque ya tuviera la edad suficiente de tomar mis decisiones tenia que consultárselas, dependía de ellos.
—amor —contesto ella—, muy bien, gracias. Solo que esta tu hija aquí —rió de algún comentario de papá— me pide permiso de irse con Valery... espera, es irse a su departamento. ¿En donde es? —me pregunto.
—las cercas de Nueva York —sonreí ampliamente.
—las cerca de Nueva York —repitió mi madre. Asentía ciertas veces con la cabeza— ¿cuanto tiempo?
—no lo se, alrededor de cuatro meses... los que sean necesarios —sonreí. Ella no pronunciaba palabras estaba tan concentrada en lo que papá decía, hasta que colgó.
—¿y luego? —dije impaciente.
—dijo... —la hizo de suspenso— que si... —salte a abrazarla y dejar besos en su rostro— solo que tengas mucho cuidado y que cualquier cosa le consultas a él
—gracias, gracias —corrí hasta las escaleras, gritando desde ahí arriba—. ¡Valery, me dieron permiso! —escuche ahora dos gritos—, ¿John? —pregunte dudosa.
—¿si? —si, si era él.
—¡me dejaron!
—¡a mi también! —corrí de nuevo pero ahora a mi recámara en donde arregle mis cosas en una maleta. Quería irme de ahí, quería respirar aires nuevos. Acomode zapatos, ropa, mi maquillaje, cosas para el cabello. La maleta era grande que la llene, hasta me asombre de mi misma. Cheque: mi celular estaba en mi bolsillo y tomé el cargador de este. Tome mi pasaporte que estaba en una caja metálica en mi buró. Batalle un poco en mover mi maleta, estaba algo pesada, ¿algo?. Pedí ayuda a Travis, aunque era débil si tenia las fuerzas suficientes para cargar algo así. Al momento de bajar con él, mamá y Gill venían detrás de nosotros. Así llegamos a la estancia y salude de abrazo a John.
—¡Señora Belle! —dijeron mis amigos emocionados y corrieron a saludar a mamá. Ellos la habían visto siempre como su segunda mamá, así como yo a sus papás.
—hola chicos —saludo mamá—, ¿y cuando se van?
—hoy mismo —acorto John. Ella abrió sus ojos. Y después al instante se relajo.
—espero, les vaya bien y se relajen mucho —sonrió y nos abrazo cálidamente— ¿quien los va a llevar?
—vamos a pedir un taxi —dijo Valery.
—no, no, para nada los llevo yo
—gracias mami —sonreí. Después de acomodar unas cosas en la camioneta, me despedí de Travis, le dije que regresaría y que esperaba con ansias que fuera allá, así no se sentiría más triste aquí. Así nos dirigimos hasta la casa de mis amigos en donde vimos a sus padres, subieron sus cosas a la camioneta y despedirnos de todos. Mamá al instante nos fue y nos dejo en el aeropuerto en donde espero hasta que abordáramos el avión. Iba demasiada contenta. Pasar alrededor de tres o cuatro meses lejos de tu casa, sin tus padres, sin restricciones, esto si que seria vida. Antes de abordar el avión llame al celular de Adam, hacia vario tiempo que no hablaba pero aun lo seguía frecuentando. Al momento de decirle que me iba vino directo al aeropuerto y se despidió como debía. Abrazo, beso y palabras. Dijo que tendría una sorpresa, que no olvidaría por nada del mundo mi cumpleaños; Llegamos alrededor de las once casi doce de la noche. Todo era tan hermoso, aunque no era Nueva York, pretendía serlo así, demasiadas luces, demasiada iluminación por todos lados. Esto seria demasiado agradable y divertido.
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