Novela: Today is the best day to start

sábado, 10 de octubre de 2009

Capítulo #52

El celular de Nick estaba sobre mi cama, ¿que hacia aquí?; Mis manos temblaban, era la única forma de tener contacto con él y mediante correo electrónico, pero el celular era el mas importante; Tome el celular con delicadeza, la luz de la pantalla me cegó un poco, parpadee un poco para aclararla, era un mensaje. Se que era de mala educación ver las cosas de las otras personas, pero tal vez era alguien importante ya que ahora era todo un ídolo de la música. Sonreí a eso. Pique la tecla leer y comencé a redactar:

"espero y tengas un buen viaje, quiero "mostrarte" la ciudad. Ya te quiero ver, besos KimK" —sentí como si una estaca cruzaba justo por en medio de mi corazón.

—te odio, te odio, te odio —dije lanzando el celular que reboto en la cama y cayó en el suelo. Lo sabia. Él, él solo estaba jugando conmigo. Yo que me entregue completamente, él sabia tantas cosas de mi; Me eche boca abajo, lloraba intensamente, lágrimas salían, salían y salían, ¿como me podía hacer esto...? Me sentía una estúpida, una inútil que creyó en todo lo que un chico le dijo de nuevo. Esto era el colmo, chicos de la misma sangre con el mismo apellido, me habían humillado. ¿Que hice mal? al principio fui una creída y lo acepto, pero por él cambie, mis papás lo notaron, mis amigos lo notaron... ¿Él acaso no lo noto?, yo me sentía cambiada, verdaderamente yo me sentia otra persona, nueva y renovada; Trate que mi respiración se controlara, me arrastre por la cama hasta en donde había caído el celular, estaba abierto ese doloroso mensaje. Lo leí de nuevo, ¿quería acaso torturarme mas?; Lo único que hice, fue apagar el celular, me sentía mal, no le contestaría el mensaje, me sentía una cobarde. Ahora era eso, una cobarde que no podía enfrentar a su no... ex novio. A continuación lo guarde en el buró. Me senté con mis piernas arriba y sobre estas una almohada. Me dolía mi pecho, sentía que el aire me faltaba. Me dio un escalofrío que hizo que la piel se me erizara y enseguida, al tratar de correr las sábanas hacia mi, ese perfume, ese embriagante y delicado aroma varonil hizo que diera un gran suspiro. La traje a mi y la apegue a mi rostro, hundiendo este en la sábana. Se podía oler perfectamente, pareciera que estuviera alado mio, pareciera que él había pasado días acostado sobre mi cama para dejar impregnado su aroma. Se preguntaran, ¿tan fuerte era el aroma?, no, era dulce, con unos toques cítricos y en este momento, mis sentidos estaban mas sensibles que nunca. Deje caer la sábana sobre la almohada y extendí mis manos en esta. Pude ver ese hermoso y valioso anillo de compromiso, colocado a la perfección sobre mi dedo—, ¿porque Nicholas? ¿porque? —hundí mi rostro en mis manos empapándolas por completo. Sollozaba suavemente, no quería que de nuevo se preocuparan por mi. Otra vez la hija estaba dolía, otra vez a la estupida hija le habian lastimado su corazón, de nuevo; Coloque mis manos sobre la almohada viéndolas desde un muy buen punto, temblaban. Traté de sacar ese anillo, pero algo me lo impedía y no sabia ese algo. Me era imposible sacarlo, lo amaba. Algo me hacia aferrarme a el, al igual que la cadena. ¿que pasara con sus promesas?, las había roto, ni siquiera fue capaz de decirme que tenia otra; Mi rostro estaba totalmente húmedo por las lágrimas. ¿que pasaría conmigo?. Tenia miedo, el que ya no hablara, el que ya no regresara. Juraria por mi vida que eso seria ser un cobarde, un muy cobarde. Tome mi celular que estaba sobre el buró y lo primero que vi fue una fotografía mía con Nick, el dolor en mi pecho se extendió hasta mi corazón, sentí una ligera punzada sobre este. Apegue el celular a mi pecho y me corrí hasta recargarme en el respaldo de la cama, busque tímidamente el número de Valery y teclee realizar llamada. Espere unos timbres, tres para ser exacta cuando contestaron...

—¿y ese milagro? —dijo en un tono muy alegre. No hable—, ¿________*, estas ahí?, ¿que pasa?
—Nicholas, Valery —me largue a llorar en el teléfono.
—¿tranquilizate quieres?, él regresara en dos años, serás fuerte
—ya no me importa si regresa o no —dije enfurecida.
—¿que?, no entiendo
—él me engaño, él esta saliendo con otra —sollocé mientras lloraba.
—¿como? —dijo verdaderamente sorprendida.
—yo estoy igual que tu, no lo puedo creer
—¿pero como lo supiste?, ¿él te lo dijo?
—no, el es un cobarde, un idiota...
—no digas cosas de las que después te puedes arrepentir _________* —me interrumpió.
—nunca en mi vida estuve mas segura... —dije firme.
—¿pero cuentame?, necesitas desahogarte
—él se quedo conmigo ayer en la noche y esta mañana, de aquí fuimos a su casa y después al aeropuerto, llegue y trataba de dormir cuando me despertó una vibración, era su celular Valery, su celular —dije histérica dejando salir de mi sollozos sofocantes—, era un mensaje de una tal Kim, le decía que lo quería ver y que quería mostrarle la ciudad. Esa tal Kim puso mostrarle entre comillas, no me quiero imaginar que eso eso que le quiere mostrar. ¡Lo odio! —ella se quedo callada por un momento.
—... ¿pero?, ¿él no te dijo nada?
—¿crees que me lo hubiera dicho?
—si —me interrumpió—, se que no lo conozco mucho, pero siempre veo la forma en que te mira, como te besa, como juegan, no creo nada —largue de mi un suspiro—, él se ve tan sincero, te lo hubiera dicho ________*. ¿y?, ¿no hay modo en que lo puedas localizar?
—no, correo pero no, espero y cuando llegue allá me pueda marcar y explicar. Si tanto me ama, le diré que venga y que me lo explique de frente
—¿estas segura?
—si, él dijo que haría cualquier cosa por mi —me despedí de ella y finalizo la llamada. Me quede igualmente sentada, tome el teléfono inalámbrico de casa, mi celular, encendí la laptop y esperaría a que él se dignara a marcarme, a decirme que todo estaba y estaría bien.

...

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