Novela: Today is the best day to start

sábado, 10 de octubre de 2009

Capítulo #49

No la pasamos platicando y me contaba sobre su infancia...
—de pequeño tenia un pez —sonrió.
—¿cual era su nombre?
—Elvis...
—¿igual que tu perro que se escapo? —acento con la cabeza.
—de hecho, todos las mascotas que he tenido se han llamado Elvis —reí bajo.
—¡que tierno! —sonreí ampliamente. Comenzo a jugar con mi cabello, lo corrió hacia un lado y deposito ligeros y húmedos besos en mi cuello, haciendome estremecer. Me abrazo por atrás quedando sus manos enfrente de mi y comencé a jugar con el dije de la esclava que le había regalado.
—se me olvidaba algo —me soltó y llevo sus manos detrás de su cuello. Logre ver una linda y sencilla cadena de oro blanco con una placa que decía "NickJ" con una letra cursiva enfrente de mi, la tome entre mis manos y gire a verlo—, quiero que tu la tengas —sonrió y beso mi cabeza. De inmediato lleve mis manos detrás de mi cuello para tratar de colocármela, él me interrumpió y quite mis manos para así, él, terminar el trabajo. Estaba hipnotizada con la hermosa cadena que llamaba la atención de cualquiera, la tome entre mis dedos y tenia mi vista hacia abajo viéndola, cuando sentí una respiración sobre mi cuello. Nick, volvía a depositar otros besos en este. Gire mi vista y tomo mi rostro entre sus manos. No podía creer que solo faltaban horas para que el amor de mi vida, mi futuro esposo estaba apunto de irse y regresar en dos lentos, horribles y tormentosos años.
—te amo —dije yo en un susurro y capturo mi labio superior, besandonos profundamente y con mucho amor. No quería dejar de besarlo, quería tener su sabor en mi , cada vez nuestros cuerpos pedían aire pero ninguno de los dos reaccionaba, ninguno de los quería que ese beso terminara. Sonreí debido a que ahora en serio mi aire se había ido por completo.
—¡te gane! —dijo victorioso y yo reí levemente. Puse mis pies cruzados arriba de la cama y me coloque aun lado de Nick, él seguía con sus piernas extendidas a lo largo y su espalda recargada en el respaldo de la cama. Tome su mano que estaba sobre la cama a un lado de su pierna. Con la yema de mi dedo índice comencé recorriendo el delineado que tenia su mano hasta llegar a jugar con sus dedos. Inspeccione cada micromilímetro de toda su mano. En la parte superior de esta, sobresaltaban tres venas, que no dude ni un momento en pasar mi dedo por ahí. Él solo me miraba atento a lo que yo hacia; Gire su mano y llegue a la parte de su muñeca, coloque mi dedo índice y mi dedo medio sintiendo así cada latido de su corazón. Subí mi rostro hasta hallar su mirada que estaba perdida en lo que hacia, al encontrarse estas ambos sonreímos. Podía sentir su pulso, al principio un tanto normal y después un poco mas rápido.
—¿tienes hambre? —se asombro a mi cambio radical de tema, aunque ni siquiera estuviéramos hablando, lo que hacia era totalmente diferente a lo que dije.
—¿como supiste?, ¿con mi pulso? —se acerco a mi y tomo mi muñeca acercándola a él y yo así quedar incada sobre la cama. Coloco los mismos dedos que yo coloque en su muñeca y subió su mirada, pensando— siento... que tienes un poco de hambre. Tu estomago pide: leche sabor chocolate con galletas
—¿como lo supiste? —bromee siguiendo su juego.
—soy todo un maestro sobre pulsos —reí bajo. Le pedí que dejara mi mano ya que me pondría de pie para ir por algo de, ¿cenar?, ¿desayunar?, lo que sea. No sin antes él besar mi mano como si ambos fuéramos esa clase de grupo social, de la realeza. Pude ponerme de pie y pregunte:
—¿si quieres galletas?, o si quieres otra...
—no, no —me interrumpió—, esta bien, galletas —sonrió solo curvando sus labios.
—ahora vengo... —tome mi celular, con el podría alumbrar algo y aunque en casa las pequeñas lámparas siempre estaban encendidas, tan siquiera alumbraría a mis pies y no tropezar con algo. Como lo había dicho, la mayoría de las lámparas estaban encendidas, llegue a la cocina, saque el envase de leche junto con dos vasos. Serví en cada uno y a continuación saque el bote de chocolate líquido, eche una cantidad moderada a cada uno. Camine a la alacena en donde estaban galletas de todos sabores, opte por tomar unas con chispas de chocolate. A mi mente se me vino una idea mientras tenia abierta las puertas de la alacena. Mini malvaviscos con un buen vaso de chocolate, sabia que Nick se derretirá si llego con eso a la recámara. Aunque el chocolate no estaba caliente, era chocolate. Puse mi celular en mi boca, el paquete de las galletas en mi brazo y con mis manos tome los vasos. Camine con sumo cuidado por todas las escaleras, empuje con mi cadera la puerta y así se abrió, al entrar vi como Nick de inmediato se ponía de pie. No se si se puso de pie porque pensó que podría ser alguien de mi familia o si sabia que yo venia ya en camino. Lo vi tan cerca de mi que me impresione, separando ambos brazos de mi cuerpo y así esperar a que el sonido del paquete de galletas sonara cuando cayeran al suelo, pero todo fue lo contrario Nick había atrapado tranquilamente el paquete—. Mi beisbolista —dije incorporándome a la recámara y él cerro la puerta con llave. Deje los vasos sobre el buró y encendí la pequeña lampara. Sentí unos brazos rodearme por atrás. Nick coloco su barbilla en mi hombro, de inmediato me gire y quede enfrente de él. Solo me abrazo, sentí como mi pecho por dentro comenzaba a doler, tenia demasiadas ganas de llorar. Sus brazos ya no me abrazarían ni protegerían mas. Mi cabeza estaba apoyada en su hombro y la de él en el mio. Lágrimas no se hicieron esperar, comenzaron a salir de mis ojos, sentí como la mano de Nick que me rodeaba, me apegaba mas a él, para después comenzar a acariciar mi espalda y con la otra mano la coloco en mi cabello y también comenzo a acariciarlo—. No podre Nick —dije para colocar mis manos por su cuello y abrazarlos fuertemente sin sofocarlo.
—si podrás —deshizo el abrazo y tomo mi mentón haciendo que lo mirara a los ojos—, ¿sabes porque? —movi mi cabeza en forma negativa—, porque confío en ti y se que ambos podremos —subió su mano que estaba en mi mentón hasta mi mejilla secando así las lágrimas que se quedaron estancadas en esta. Beso mis labios fugazmente—. ¿alguien quiere galletas y chocolate? —se dirigió al buró. Yo termine de secar mis lágrimas y vi su acción—, ¡Ohh, malvadiscos! —dijo emocionado al ver los vasos—, te amo —volteo a besarme mientras yo tenia una sonrisa en mi rostro.
—amor, es malvaviscos, con "uve(v)" —dije entre el beso para finalizarlo.
—lo que sea, son malvaviscos —hizo énfasis en la segunda "uve(v). Vi su acción que tomaba los vasos
—para ti —me lo entrego— y para mi —sonreímos. Me encantaba su manera de ser, podía ser rudo y a la vez tierno, divertido y después serio. Era increíble sus estados de animo y como lograba controlarlos. Así ambos nos sentados sobre la cama igualmente, nuestra espalda recargada en el respaldo de la cama. Estos últimos días él me había consentido demasiado. Íbamos a todos lados a comer pizzas, hamburguesas, ensaladas, helados, etc, y todo me obligaba a comerlo; Acerco una galleta a mi boca—. Vamos, es la ultima
—no gracias, estoy llena —termine de pasarme lo que tenia en mi boca
—yo ya no quiero, vamos anda, come
—estos últimos días me has hecho comer demasiado, ¿acaso quieres engordarme, para después matarme? —rió.
—no, a besos si —sonrió coquetamente.
—aparte, creo que a mi estomago se le esta creando una pancita —mire mi estomago y era verdad, podía ver un bulto en este. Rió.
—no es verdad, al contrario creo que es sexy —coloco su mano sobre ella.
—no, ¿dirás lo mismo de mi cuando este obesa y no pueda caminar? —creo que exagere. Y el rió a carcajadas que se le hice una seña, colocando mi dedo en mi boca.
—si, aun así serás sexy... porque amo como eres, no tu físico, aunque tu físico me alborota las hormonas —sonrió y sentí como mis mejillas ardieron de vergüenza. Recorrió con su mano que estaba sobre mi estomago a mi brazo hasta llegar a mi mejilla y así, acercarse a mi y besarme.
—a ti también se te esta creando una pancita... —reí. Dirigió su mirada a esta y sonrió.
—es verdad, ¿pero?, ¿aun así soy sexy? —lo vi colocar sus brazos detrás de su cabeza. Posaba como todo un experto en revistas de modelos. Sonreí.
—obvio si —pase mis dedos entre su cabello y lo bese. Bajo los brazos a sus costados—. ¿puedo tocar? —elevo una ceja.
—¿disculpa? —paso saliva.
—si... tu pancita —hice un tono como si una mamá le hablara a su pequeño. Las facciones de su rostro, que hace un momento se pusieron rígidas, se relajaron.
—si me dejas tocar a mi también, adelante —reí porque alzo sus brazos al aire, como si yo hubiera sido una ladrona y lo asaltara. Me corrí a abrazarlo, lo anterior había sido broma. Él hizo lo mismo conmigo, tenia su barbilla apoyada en mi cabeza. Por impulso extendí mi mano hasta el buró en donde también había dejado mi celular. Eran ya las cinco de la mañana. Pude ver como un intento de rayo del sol, trataba de abrirse paso entre las cortinas de mi recámara. Deje el celular de nuevo en el buró y apague la lámpara. Trate de no moverme mucho, Nick hacia apenas alrededor de una hora o menos que había cerrado sus ojos para intentar dormir un rato. Corrí un poco la cortina, mientras él aun me mantenía rodeada con su brazo y su cabeza estaba recargada un poco en la mía. El cielo que hace una o media hora era oscuro, comenzaba a tornarse en un color celeste, en realidad parecía como si estuviese nublado y estuviera apunto de llover. Cerré mis ojos y desee que eso fuera verdad, que llegara una tormenta y se atrasara el vuelvo tan siquiera por una día. Pero al abrir mis ojos todo fue en vano, lo único que provoque fue despertar a Nick, y dio un gran suspiro. Aparte de ser las cinco de la mañana, todavía teníamos que ir a la casa de Nick, para que tomara un baño y terminar de arreglar sus cosas.
—amor... —dije en un susurro mientras me corría hasta la orilla de la cama bajando los pies al suelo para ponerme de pie.
—¿que pasa? —dijo estirando sus brazos hacia el techo.
—son las cinco... me bañare. —sonreí.

...

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