Novela: Today is the best day to start

sábado, 10 de octubre de 2009

Capítulo #50

—¿me esperas aquí? —pregunto Nick.
—si, me quedo con tu mamá —sonreí. Ya nos encontrábamos en la casa de Nick, la señora Denisse no toco para nada el tema sobre por que su hijo no había llegado a dormir. Espero y no se haya imaginado lo peor; Beso mis labios dulcemente para después subir corriendo por las escaleras.
—querida, ¿deseas un café o algo?
—si gracias, un café esta bien —toco mi espalda y caminamos hasta la cocina. Me hizo sentarme en un banquillo que tenia y deje mi celular sobre la barra de la cocina. Ella puso al fuego la tetera. Me contaba lo emocionada que estaba que a su hijo le hubieran dado esa enorme oportunidad y lo orgullosos que estaban de que él solo lo había alcanzado. Mientras platicabamos dejo dos tazas sobre la barra y saco enseguida el envase de la leche y el azúcar. La tetera comenzo a chillar y ella la quito del fuego y servir agua hervida en ambas tazas. No estaba muy concentrado, solo estaba lo normal. Sentí unos pasos detrás de mi que gire para ver quien era. No, no era Nick era Adam. No lo había visto desde aquella vez al cine y ni siquiera sabia como entablar una conversación con él, sabiendo que... esta aun enamorado y yo al contrario, ya no sentía nada por él.

—buenos días mamá... ________* —dijo entrado por la puerta que se abría de par en par, sobando su cabello despeinado—, ¿_______*? —dijo algo sorprendido porque estuviera tan temprano en su casa. Reí a su expresión.
—lo siento —me disculpe.
—¿porque tan tem...?, cierto, hoy se va Nick —dijo como si nada. A lo mejor y en el fondo si le dolía el que él se fuera pero, pienso yo, que tiene envidia de Nick. Por mas que él tuviera cierta edad para salir de la casa de sus papás, no lo hacia. Cuando estuvimos juntos dijo que tenia un apartamento, bueno que separo un departamento, no se si ya haya terminado de pagarlo, en fin; En cambio yo, sentí una estaca en mi corazón, a mi si me dolía y demasiado, era mas que obvio. No por el simple hecho de no verlo, si no que no conviviria, estaría con él.
—no tienes que disculparte, cariño —dijo Denisse de inmediato. Sonreí—, Joseph, quieres irte y cambiarte por favor, para despedir presetablemente a tu hermano —Adam rodeó los ojos y camino de vuelta para la puerta en donde entraba Nick y este le proporciono un golpe leve en su cabeza. Nick se quejo como todo un niño a su mamá. Llego conmigo y se puso a un lado, abrazándome por la cintura—. ¿ya esta todo listo? —pregunto su mamá.
—si, ya esta todo
—¿se irán en auto o pido un taxi?
—taxi, _______* no trae su auto
—esta bien, los dejo solos —sonrió mientras salia de la cocina.
—gracias —grito Nick.
—¡uhh! ¿aun eres niño de mami? —bromee sobre lo del golpe de Adam. Él rio.
—tengo solo diecinueve añitos —se excuso.
—¿quieres? —le ofrecí de mi café.
—¿es negro? —negué con la cabeza.
—tiene azúcar, mucho —él de inmediato tomo la taza y bebió.
—demasiada
—sabes que a mi también me gusta y mucho —sonreí.
—¿que horas son? —pico una tecla de mi celular y la pantalla se encendió—, las seis quince —su vuelo saldría a las ocho en punto, deberíamos estar ahí cerca de las siete, una hora antes.
—¿ya esta todo listo? —suspire.
—si —dijo en un dejo de voz. Noto mi estupendo animo de alegría; Tenia sus codos recargados en la barra de la mesa con su cabeza girada hacia mi dirección. No dijimos nada. Yo tenia mi mirada fija en la cuchara que con nervios y ansiedad movía dentro del café—, ¡basta! —lo dijo en un tono bajo, pero sentía por dentro como si me gritara. Tomo mi mano que agitaba el café y la detuvo.
—no puedo, estas por irte e ¿intentas calmarme? —safe mi mano de la de él.
—no, solo te digo... bueno, si, me pones nervioso a mi también —tome mi cabeza entre mis manos, demostrando así desesperación. Respire hondo varias veces y pude sentir como solo una lágrima salio de mi ojo y recorrió mi mejilla para así caer a la mesa. Sentí de inmediato como me rodeo con sus fuertes y protectores brazos. Y me largue a llorar—.Tranquila —intento volverme a tranquilizar, pero esta ves lo deje. Anteriormente me había comportado así por que no estaba soportando y tenia demasiadas ganas de llorar y ahora que lo hacia, debía dejarme consolar; Pude sentir su rostro escondido en mi cabello y que me hablaba al oído, diciendo:
—quiero que estando acá, no me olvides —yo solo escuchaba ya que lloraba y dejaba salir sollozos—, así como yo nunca te olvidare, te lo vuelvo a decir, dos años y continuamos siendo felices como lo fuimos en estos últimos días, meses, años. Los dos, casi tres mejores años de toda mi vida, te amo amor —lo aleje de mi y tome su rostro entre mis manos. Vi si acaso, dos lágrimas que rodaban por su mejilla y unas cuantas que estaban estancadas en sus ojos. Nos encontrábamos a tan solo centímetros.
—yo también te amo Nicholas —dije sobre sus labios, esos labios que extrañaría y desde luego a la persona dueño de ellos. El beso fue lento y tierno, cerré mis ojos para disfrutar uno de sus últimos besos y verdaderamente disfrutar. Al cerrarlos, mis lágrimas que estaban estancadas salieron ágiles, llenando de humedad tanto mis mejillas como las de él. El beso finalizo con un abrazo acogedor. Yo hundí mi rostro en su cuello y puedo decir que ahora mas que nunca su perfume despertaba cualquier sentimiento en mi. Y así, aspire lenta y silenciosamente; Un claxon nos separo, era el taxi. Me puse de pie levantandome del banquillo y así salir, pero no sin antes ambos, limpiar nuestras lágrimas. Entrelazo sus dedos con los mios para así dirigirnos al living en donde estaban si acaso una maleta que me llegaba a un poco mas arriba de mi cadera. Se coloco una maleta de mano que se cruzaba por su pecho y en ningún momento soltó mi mano, por mas que le pedía para que él tuviera mas agilidad con las cosas.
—no te quiero ni un momento alejada de mi, no sentirte —dijo mientras caminabamos hacia el taxi con su maleta. El señor taxista lo ayudo. Y así ambos nos regresamos a la entrada, en donde estaban todos: Los padres de Nick, Adam, Kevin y Danielle, su esposa, que hacia minutos habían llegado a la casa; y por ultimo el pequeño Frankie. De una manera u otra tuvo que soltar mi mano, ya que no solo se despediría de beso y saludo de mano de su familia. Tanto la señora Denisse como el señor Kevin, le dieron su bendición para finalizarlo con un buen abrazo. Siguió con sus hermanos que le desearon toda la suerte del mundo y que no se dejara vencer por nada. Desde luego que yo también me despedí, aunque no me iba, no regresaría ese día a verlos. Termino y de inmediato tomo mi mano de nuevo. Nos despedimos de ellos agitando nuestras manos libres. Subí primero en el taxi y después él. Dirigió su mirada, observando su casa por última vez, que no vería mas. Aquella casa y la familia hacían un hermoso retrato, directo para fotografía, ellos agitaban sus manos despidiendonos. El taxi acelero y emprendió su marcha al aeropuerto.

...

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