—no pude oír mas pasos detrás de mi voltee y se había quedado detenida atrás, sorprendida… ¿quién no? La vi correr de nuevo a mí...
—ósea, estas saliendo con el hermano de tu ex, ¡es tu ex! —remarco.
—créemelo, yo quede igual que tu cuando fui a casa de Nick y me encontré con Adam ahí, fue lo peor…
—y si sabias eso… ¿Por qué no terminaste con Nick?
—no terminaría con él, no podía… no porque pasara algo, si no, porque lo amo y eso fue mas fuerte que un exnovio… necesito estar sola —dije enseguida—, por favor, alado de mi recámara esta otra, te puedes quedar ahí, si quieres —camine hasta debajo de un árbol. Decidí enviarle un mensaje a Nick, él, aparte de ser mi novio era también mi mejor amigo.
“amor, llego mi prima a mi casa y no la soporto, me hizo recordar unas cosas del pasado :/” –teclee. No espere casi nada cuando me devolvió el mensaje.
“el pasado, pasado. No dejes que te amargue la vida, tenemos una fiesta esta noche y eres la persona que debe tener una sonrisa, no te apagues amor, te amo, te veo en la noche. Nick”
Sus mensajes siempre me hacían sentir demasiado especial, sabia como hacerme sentir bien. Me puse de pie y camine de regreso a la cocina adentrándome en ella. Señores me preguntaban en donde pondrían las cosas y cuando estaban listas yo les daba el visto bueno, si no, no había ningún problema en moverlo, para eso estaban ellos. Vendrían familiares por parte de papá como de mamá, amigos y gente que invitaron mis amigos. Estaba en la cocina, comiendo el delicioso pastel que mamá me había regalado, cuando llega mi prima con dos vestidos en las manos.
—¿cual crees que se me vera mejor en la noche, este? —alzo el vestido de su mano derecha—, o…¿este? — hizo lo mismo, pero el de la otra mano. En realidad los dos vestidos estaban muy exuberantes.
—ponte el que quieras —dije sin importarme y dejar lo que quedaba de pastel adentro del refrigerador. Camine para salir al patio trasero, justo el sol comenzaba a esconderse, era una puesta de sol… la mas hermosa que había visto. Los rayos solares reflejaban ya en el vidrio colocado encima de la piscina. Me abrace a mi misma, cruzando los brazos a la altura de mi pecho… Veía muy entretenida esa perfecta imagen: el reflejo del agua, los delicados rayos atravesar en ese vidrio, cuando unas pequeñas y coloridas luces dentro de la piscina alumbraron y llamaron mas mi atención, sonreí ante esto, era realmente asombroso y hermoso.
—bien hechos chicos, hemos terminado y quedo perfecto… —dijo un señor cruzando por enfrente de mi hacia las tapas de vidrio sobre la piscina y aplaudiendo. Me había dado un buen susto. Comenzaron a recoger y trapear el vidrio cuando dejaron caer una mano sobre mi hombro, que provocara girarme dando un respingo del susto.
—hija… —dijo mamá—. Ya casi los invitados llegan, ¿y tu…? ni siquiera estas arreglada, ve…
—mamá… te ves hermosa en ese vestido —en realidad lo era, se veía mas hermosa de lo que ya era, ese color en su vestido resaltaba el color verde de sus ojos. No soporto el ruborizarse y soltar una leve risa.
—ya no mas… ve cámbiate y arréglate, tu sabes a la hora que quieras bajar —sonrió ampliamente. Di un ligero beso en su mejilla y trote hacia dentro de la casa, subiendo las escaleras y entrando a mi recámara. Tome las toallas y entre en el baño. El agua caía por mi espalda recorriendo todo mi cuerpo… Al salir, cepille mis dientes y coloque crema corporal en todo mi cuerpo, salí a mi recámara y me dirigí al armario, tome mi ropa interior y me la coloque ahí mismo. Tome una falda color gris y me la coloque hasta la cintura, ajustándose perfectamente en ella, pero no sin antes ponerme una blusa blanca sin mangas y de un buen escote, no tan exuberante, que la metí dentro de la falda, que esta llegaba a la altura un poco mas arriba de mis rodillas. La falda incluía una especie de cinturón de tela negro, se veía hermoso. Alisé mi cabello ya después de secarlo, hice unas ondas en este. Me acerque al espejo y comencé a maquillarme: base liquida de maquillaje, polvo, rubor, una línea gruesa de lápiz para ojos, enchine mis pestañas y coloque protector en estas. En si, mis ojos resaltaban ya que eran verdes con un toque de aqua, raros, pero originales. A lo largo que me arreglaba comencé a escuchar un poco de música, con ritmo por supuesto, no quise acelerarme o ponerme nerviosa, tome mi tiempo. Puse unas pulseras en el brazo izquierdo y un reloj de plata en el derecho, coloque unas lindas arracadas igualmente de plata, en los orificios de mis orejas. Para dar el último toque a todo esto, coloque brillo labial en mis labios. Arregle mi cabello con mis manos por última vez, viéndome al espejo. Camine al armario y me puse unos zapatos con tacones, eran muy lindos, negros obviamente. Agregue un poco de perfume a mi cuerpo, cheque mi celular, no se como se me paso tan rápido las horas, eran cerca de las diez. Cuando tratas de ponerte hermosa y linda, no sabes lo que te tardas, en serio el tiempo se me paso muy rápido. Me di una última vista en el espejo y estaba radiante, no tenia que llamar la atención, estaba sencillas pero linda. Sonreí.
Cerré la puerta de mi recámara detrás de mi y caminar hacia las escaleras. Comencé a ver gente conocida y desconocida, con bebidas en sus manos, pero no sin antes algo que me deslumbro para dirigir mi mirada en esa persona. Nick se encontraba al final de las escaleras, recargado sobre estas, dando la espalda, al parecer lo notaba un poco impaciente, ya que la verdad no conocida a mucha gente de ahí, al igual que yo. Se giro, me vio y sonrió, con esa hermosa y única sonrisa que el sabe matarme, esas de ladito. Sonreí igualmente yo, bajaba con sumo cuidado de tratar de no tropezar. Llegué al último escalón, a lo que quede un poco mas arriba que él.
—te ves… —me miro de pies a cabeza—, inigualable, radiante como nunca— no soporte mas y me lance a besarlo dulcemente con todo mi amor.
—te amo, por eso y mas —volví a depositar otro delicado beso, corto y fugaz en sus labios—. Tienes que conocer a mi demás familia —dije emocionada tomando su mano. Caminamos buscando a mis tíos y tías favoritas, pero no sin antes toparme con gente que conocía y me abrazaba por mi cumpleaños. Llegamos con mi abuelo paterno, el mejor que existe en esta vida… Lo pude identificar de espaldas, esos cabellos blancos nadie más los podía tener—. ¡Abuelo! —dije casi gritando. Se giro y me vio de pies a cabeza tomando ambas manos mías.
—te ves hermosa, princesa —se acerco a depositar un calido beso en mi frente. Me dio un tierno y caluroso abrazo, pero no sin antes susurrarme al oído:
—me tienes que decir quien es ese caballero que viene contigo —se alejo de mi y sonreí.
—abuelo… él es Nicholas, mi novio —sonreí ampliamente. Los vi darse un firme apretón de manos.
—mucho gusto, Nick Jonas —saludo mi novio.
—el gusto es mío, Albert J. Wilder. Espero que este día, hagas feliz a mi nieta —guiño su ojo.
—abuelo… —alargue.
—téngalo por seguro, señor —dijo Nick igualmente guiñándole el ojo para después todos reír. Nos quedamos platicando un momento ahí, al parecer a Nick le gusto mucho la compañía de mi abuelo. Tomamos unos cuantos bocadillos junto con unas cuantas bebidas sin alcohol. Continuamos saludando mas gente, pero estando con el abuelo, hasta que dentro de la casa alguien carraspeo su garganta en el micrófono.
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