Novela: Today is the best day to start

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Capitulo # 39

—c-como que no sientes tu cuerpo... ¿que parte exactamente?— tartamudee
—mis piernas, ninguna de las dos...— finalizo mientras se le cortaba la voz y veía como una lágrima rodaba por su mejilla. Era la primera vez que lo veía llorar y me causo sentimiento... Limpie esta, en vez de quedar en rodillas me senté estirando completamente mis piernas, me acerque a la ventana lo mas que pude.
—amor, vas a ver que todo estará bien... ¿si?, no pasara nada, saldrás y continuaremos juntos...— traté de dar mi mejor sonrisa para animarlo a lo que él solo curveó sus labios.
—¿y.. . a ti que te duele algo? —dio un quejido.
—no hagas esfuerzo, la ayuda viene en camino —acaricie lentamente su mejilla y me acerque a besarlo dulcemente en los labios —solo me duele... el pie— llorique. No se podía mover, quisiera abrazarlo pero no podía. Acariciaba suavemente su rostro con las yemas de mis dedos, recorriendo sus perfectas facciones. Aunque solo me veía con un solo ojo, debido a que el otro había sido golpeado con algo del auto, me miraba con demasiada ternura y brillo en sus ojos. Comencé a ver a lo lejos unos colores: azul y rojo, eran los colores de la sirenas de las ambulancia, patrullas y demás. Me quede aun sentada en el piso y tome fuertemente la mano de Nick, entrelazando así nuestros dedos. Se aproximaron de inmediato a nosotros... bajaban todos de los autos y camionetas, bajando de estas camillas. Un joven se acerco a mi y comenzo a cuestionarme...

—¿ahí algo que le moleste, señorita...?—
—Melinda y el de él... es Nicholas—
—ok, ¿le duele algo?, ¿cualquier molestia?—
—¿pues en si...?, más que todo mi pie—
—esta bien, la trataré de poner de pie, apoyese en mi hombro...—
—¿y él?—
—ahi viene mi compañero...— era verdad un paramédico se acercaba con nosotros. Solté delicadamente la mano de Nick y pase mi brazo detrás del cuello del joven que me ayudaba. Di pequeños saltos hasta la parte trasera de la ambulancia, en donde estaban abiertas las puertas traseras de esta. Me ayudo a subir y me recosto sobre una camilla. Vi hacia nuestro auto en donde estaba Nick, mas gente se acerca, rodeando el auto. Veía justamente todo lo que pasaba afuera, el joven paramédico revisaba cada hueso, cada ligamento de mi cuerpo. Con una mano tome el celular que estaba detrás de mi short, busque el número de mi casa... supuse que mi familia ya habría llegado. Espere unos timbres, cuando contesto papá.

—¿hola?— comencé a llorar, tenia miedo —¿quien habla?
—so-soy yo papá, Melinda— dije en sollozos y que casi no se entendía lo que decía.
—¿que paso?, ¿porque estas así princesa?—
—tu-tuvimos un accidente...—
—¿que?, ¿están bien?—
—algo así...— mi mano comenzo a temblar, el recordar todo lo que había pasado —Nick esta aun en el auto lo tratan se sacar de ahí y yo, bien, solo unos golpes leves...—
—¿en donde están?, ¿tienen ayuda?— pude oír a través del articular como había mucho movimiento.
—si, si tenemos ayuda, en este momento me están checando a mi—
—¿están en la carretera Rochester?—
—si— dije débilmente
—voy para allá— colgué y recargué mi espalda sobre el respaldo de la camilla. El paramédico aun checaba cuidadosamente mis huesos. Yo tenia mi vista clavada en lo que hacían afuera, desde una sierra hasta como quitaban cada pedazo de auto. No se cuanto paso, que vi correr a papá hacia mi.
—¿como esta ella?— pregunto mortificado.
—esta muy bien, hecho manualmente si esta bien, al parecer tenia razón ella, solo fue el pie...—
—papá—dije débilmente, estaba cansada. Le entregue el celular de Nick a lo que él extendió su mano hacia mi, tomándolo. —ahí esta registrado... el número de la casa de Nick, llamales y diles lo que paso...—
—esta bien— contesto mi padre —iré a ver que paso con todo esto, que fue lo que provoco el choque, ¿ok?— acente con la cabeza. Lo vi alejarse de la ambulancia y dirigirse con los policías. Vi como bajaron a un señor del trailer con el que habíamos tenido el choque. Papá comenzo a exaltarse. Mis oídos se aclararon y podía oír absolutamente todo lo que decían.
—¿como se te ocurre beber manejando?, estas idiota...— se dirigió aquel hombre de barba larga, ropa gastada, sucia y ensangrentada—
—si quieres te compro tu auto y hasta la risa— comenzo a burlarse de papá
—no me importa eso, fueron dos vidas en peligro... mi hija y el otro chavo, igual es como mi hijo... son mi familia— esas hermosas palabras de papá me llegaron verdaderamente al corazón, que sentí como una lágrima recorrió mi rostro. Vi papá golpear de un solo golpe al hombre y tirarlo al piso, a lo que de inmediato, policías detuvieron a papá—
—¡papá no!— grité. Y trate de ponerme de pie.
—¿a donde va?— dijo el paramédico
—debo de detener a mi padre antes de que cometa una locura—
—usted esta mal señorita— comencé a exaltarme quería ponerme de pie y por mas que trataba el paramédico me detenía. Lo ayudaron a dejarme sentada, sentí un ligero piquete en la parte interna del codo. Desvié mi mirada ahí y comencé a ver borroso. Me habían inyectado un tranquilizante, y ya no supe nada más...

Dos luces molestaron sobre mis ojos, batalle un poco en abrirlos pero para cuando justo estaba abiertos estaba sentada en una silla. Ese feo y profundo aroma alcohol entro por mis fosas nasales haciendome marear. Intente ponerme de pie, pero algo me detuvo, voltearia hacia abajo y algo igualmente me detuvo antes de dirigir mi mirada al suelo: un collarín. Ya puesta de pie intente caminar, pero de nuevo algo me detuvo, con cuidado voltee hacia el suelo, ya que de ahí provenía lo que no me dejaba caminar.

—¿una fédula?— como pude camine hasta la puerta en donde antes de tomar la perilla y girarla, la abrieron repentinamente.
—¿a donde va, señorita...?— miro en un tipo de tabla, una señorita con un sombrerillo sobre la cabeza y una bata totalmente blanca. —Melinda— dirigió su vista conmigo.
—necesito ir a buscar a mi novio...— dije un poco miedosa— por favor... necesito verlo— puse mi mejor rostro de tristeza y así me diera permiso de ir a buscar a Nick. Se quedo pensando un momento...
—esta bien— sonrió. —¿puedes caminar?—
—me cuesta un poco, pero es cuestión de acostumbrarse— sonreí ampliamente. Tomo mi brazo y me ayudo a salir, caminamos por un pasillo en donde los pequeños letreros marcaban hacia la sala de espera... al llegar ahí vi inmediatamente a mi madre que corrió a mi. Al verla mas de cerca tenia sus ojos rojos, me abrazo y di un quejido.
—lo siento, lo siento, mi amor...— tomo mi rostro entre sus manos y beso dulcemente mi frente. Ahí estaban también, la familia de Nick. No estaban los dos niños pequeños, tanto el hermano de Nick, Frankie, como mis hermanos: Peet y Gill. Pero estaba Joe... la señora Denisse al momento de verme, corrió igualmente a abrazarme con cuidado.
—¿no han dando noticias de Nick?— pregunte con preocupación y negó con la cabeza, con su rostro lleno de lágrimas. A continuación el señor Kevin, me abrazo igualmente.
—me alegro que este bien y no haya sido a mayores...— dijo alejándose de mi. Detrás de él se encontraba Adam que igualmente me abrazo, susurrandome al oído:
—Nick estará bien...—
—eso espero—conteste. Camine con papá y lo abracé por su cintura, apenas iba a decir algo cuando sale un doctor por el pasillo.
—familiares de... -esperamos todos con ansias mientras veía en una tabla de madera, una hoja de papel con apuntes— Nicholas Jonas...—
—somos nosotros— dijo obviamente la Sra. Denisse. —¿como esta él?
—esta bie...—
—puedo pasar a verlo, por favor— lo interrumpí, antes de que terminara su frase.
—él... necesita descansar...—
—ella necesita verlo, estuvo con él en el accidente, por favor— me ayudo Adam, mientras me abrazaba por el hombro. El doctor suspiro...
—esta bien, solo diez minutos— una sonrisa se dibujo en mi rostro. Camine aun batallando en apoyar mi pie sobre la fédula y así caminar. Abrí la puerta y me asome, adentrandome a la recámara, en donde Nick estaba recostado sobre una cama, con unas sabanas hasta su cintura. Sonrió al verme.
—¿como estas?— me aproxime lo mas cercano a la cama y tome su mano que estaba sobre esta.
—bien, bien... no ocupe mas que: el collarín y la fédula en el pie— sonreí. —¿y tu?—se quedo pensativo y hablo.
—no se si, es la mejor manera de decírtelo pero...—suspiro— no podre caminar más, Melinda...

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