Novela: Today is the best day to start

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Capítulo # 40

Mi rostro se puso rígido, tenía ganas de abrazarlo y decirle que estaría con él siempre, ya sean en las buenas o en las malas. Él comenzó a reírse...
—¿que te pasa?, ¿acaso te parece gracioso el saber que ya no volverás a caminar? —dije con mi voz entrecortada al final y con mis ojos nublados debido a que contenía las lagrimas.
—amor... —dijo muy tranquilo él—. era broma...
—eres un estúpido Nicholas —dije negando con mi cabeza mientras limpiaba la lagrima traicionera que rodaba por mi rostro. Era un broma de muy, muy mal gusto que en si... yo como siempre me la vivo creyendo; Iba a dar vuelta y dirigirme hacia la puerta, en eso Nick toma mi mano fuertemente.
—no te enojes.
—como no quieres que me enoje —dije girándome a verlo.
—solo quería poner un poco de humor en la habitación.
—pero no con esa clase de bromas... es una vida, Nick —no contesto mi pregunta y se formo un incomodo silencio.
—y… —hablo— ¿si eso hubiera sido verdad? —acaricio mi mano tiernamente.
—obvio estaría contigo Nicholas, te amo y ese amor que te tengo no cambiaria por una discapacidad… —dije sinceramente mientras me acercaba a su muy perfecto rostro, pero el collarín no me lo permitía—. Te quiero besar… —dije haciendo un puchero a lo que él sonrió. Con su mano palmeo su cama por un lado, le sonreí y subí mi pie izquierdo, el que tenia la fedula arriba de la cama—. ¿entonces que te hicieron? —le dije estando ya sobre la cama, con una mano sobre su pierna.
—enyesaron mi brazo, e igual que tu… el collarín.
—¿y en las piernas no te pasó nada?
—no dijeron que por el golpe se durmieron, pero ya me sacaron radiografías de casi todo mi cuerpo y nada, solo esto…
—que bien… —en si solo podía besar su mejilla. No se cuando tiempo estuvimos platicando ahí que abrieron la puerta repentinamente, era la Sra. Denisse. Cruzó toda la habitación llegando y abrazando a su hijo, que este una que otra vez soltaba un quejido de dolor.
—lo siento, lo siento… —dijo ella. La verdad estuvimos todos adentro de la habitación riendo de anécdotas de todos. Nick tendría que quedarse un día más en el hospital para que reposara y después se iría a su casa a reposar de nuevo, así como yo que tendría que reposar por dos o tres semanas, al igual que él. Nos habían hecho reposar solo para estar bien… eso de la postura. Todos salieron de la habitación, tanto la familia de Nick como mi familia, menos Adam.
—hermano… soy yo el que me quedare aquí contigo… —sonrió mientras Nick asentaba con su cabeza.
—hija…— volteamos todos hacia la puerta en donde estaba mi mamá—. Nos vamos, que te recuperes Nick.
—gracias señora —respondió sonriente.
—ahora voy, ma'… —dirigí mi mirada de nuevo con Nick que ya hacia viéndome. Pase mis manos detrás de mi cuello, para desabrochar el collarín.

—¿qué haces? —dijo Nick con un rostro de preocupación por lo que hacia.
—quitarme el collarín —acerque mucho mi rostro al de él, proporcionándole un beso dulce y apasionado en sus labios que él siguió el movimiento de los míos, llevando su mano en mi cuello y me separe de él con un quejido, sonriendo.
—¿qué fue eso?
—no se hasta cuando te volveré a ver… —saboree mis labios y me coloque de nuevo el collarín. Alborote su cabello con mis manos y comencé a caminar para salir de la habitación— adiós Adam —agite mi mano de un lado a otro. No se darle ese beso enfrente de Adam seria lo correcto, pero ahora yo estaba con Nick y debería hacer mi vida sin importarme lo que a él le molestaba o no.


Así pasaron los días, las semanas, los meses.

Estábamos en el mes de Abril, exactamente el mejor mes… ¿Por qué?, se preguntaran, exacto… en este mes es mi cumpleaños. Hacia ya un cinco meses desde que tuvimos el accidente en el automóvil y ya hacia cuatro o tres que tanto a Nick como a mi nos habían quitado el yeso de la parte de nuestro cuerpo afectada; Cerré mi laptop, eran alrededor de las diez de la noche, ya había cenado y tomado una ducha. Entre en las sábanas de mi cama, recostándome, tome mi ipod para reproducir un poco de música mientras trataba de dormir, mañana seria un muy largo y cansado día; Hacia dos días que no platicaba con Nick, estaba raro, distraído, le pregunte que si algo le pasaba, pero en cambio me decía que estaba perfecto, ¿que mas hacia?, obvio estaba, creerle, si él decía que estaba perfecto le creería. Pasaron muchas canciones para cuando acorde los audífonos de mi ipod ya no se encontraban en mis oídos si no en el suelo. Me agache a tomarlo y al querer dejarlo en mi buró, sentí una vibración sobre la fina madera del buró, provenía de mi celular. La pantalla se encendió y marcaba el número de Nick…

—¿amor? —contesté sigilosamente…

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