Novela: Today is the best day to start

jueves, 6 de agosto de 2009

Capítulo Once

Nos dirigimos a casa sin hacer, hablar, nada por el estilo. Primero me trata así, si no sintiera nada por mi hubiera dejado que ese chico hiciera conmigo lo que quisiera, desde luego soy su amiga, pero no comportarse de esa manera, algo me huele mal o yo solo estaba interpretando mal las cosas y dejare que sea feliz, muy feliz con Jen.

Llegamos a casa, primero se bajo Peet a lo que entro tranquilo a la casa, yo mire el reloj del estéreo del auto de Valery, eran las doce con once minutos-
Valery: ¿Estarás bien? -me pregunto mi amiga con un rostro de preocupación. Asentí con la cabeza. Cerré de un golpe la puerta del auto de Valery junto con mi bolso en la mano, entré y cerré la puerta ya que todos se encontraban dormidos. Me quite mis tacones, pisando el suelo de duela frío por la baja temperatura del clima y me dirigí a la cocina, abrí el refrigerador y me serví leche en un vaso, me senté en una de las sillas altas que estaban ahí en la mesa y me puse a pensar. Él me tendria que dar una explicación de el porque siempre era así conmigo, lo de hace poco tiempo, cuando se enojo del maestro y su trasero, él sabia que siempre eramos y seguiremos siendo así, no entiendo porque me trato así esa ves. Cuando acorde mi vaso se encontraba solo sin ningún liquido ya, lo deje ahí mismo y di un ligero salto de la silla a el suelo. Subí lentamente las escaleras, parecía que no quería llegar a mi destino y no sabría que hacer al momento en el llegar ahí. Cerré la puerta de mi recámara procurando no hacer ninguna clase de ruido, deje mi bolso sobre la mesa de noche y me senté sobre mi cama, solo me recoste aun cambiada, maquillada y peinada. Puse mi cabeza sobre la almohada y acostada tome el celular de mi bolso. El cuarto estaba oscuro, la luz de la pantalla del celular era lo único que alumbraba en aquella espaciosa, silenciosa y tranquila recámara. La luz calaba un poco sobre mis ojos pero no me importo, busque entre mis contactos el numero de Nick, no sabia si marcarle y pedirle perdón. Tengo que ser orgullosa, nunca dejarme vencer, pero mi amor hacia él, lo olvidaba todo. Pique la tecla señalando "Llamar", espere dos timbres, tres y me mando al buzón: "Hola, soy Nick Jonas, no te puedo contestar, deja tu..." -colgué, y esa fue la primera noche en la que deje derramar una lágrima por mi amigo, por mi mejor amigo, por mi amor imposible. Esa noche dormí con el celular pegado a mi oído como si eso hacia que lo mantuviera cerca a él.

Unos ligeros rayos de sol entraron por la cortina de mi ventana que estaba semi-abierta, e hicieron calar sobre los párpadoss de mis ojos cerrados. Movi mi cabeza hacia un lado y abrí un ojo seguido por el otro, traté de buscar mi celular que había dejado sobre la mesa de noche y me percate que estaba abajo de mi almohada. Recordé que la noche anterior había dormido con mi celular en la mano, inmediatamente me senté sobre mi cama y tenia la ropa de esa noche. Avente mi celular a la pared y me puse de pie enojada. Entre al baño de inmediato y me mire al espejo, aplaque mi cabello que estaba un poco alborotado, me acerque al espejo y mis ojos estaban rojos y había una ligera pero notable sombra debajo de mi ojos, era la marca de esa lágrima que sentí salir por Nick. Me quite la ropa que traía puesta y me di una ducha con agua tibia, tardé un momento en la ducha, quería relajarme. Salí y fui a mi armario por algo de ropa interior y ropa normal. Me puse un short de tela, una blusa de cuello "V" que me hizo recordar a Nick y por eso mismo me la puse sin pensar, me puse unas sandalias, me puse frente al peinador y quite lo poco que quedaba de maquillaje sobre mi rostro. Cepille mi cabello largo y lo deje suelto, heche mi flequillo hacia atrás y lo detuve con un incaible, regrese al baño a cepillarme los dientes y regrese al peinador, tome un esmalte de uñas negro era domingo y no había nada que hacer, era domingo, día de estar en casa con mi familia. Baje y estaban todos ahí sentados en la mesa, salude a papá que hace semanas había llegado de su viaje y creo que al parecer se iría de nuevo. Me senté y Bertha de inmediato me trajo un delicioso plato con fruta y un vaso con jugo natural de naranja- ¡Gracias! -dije dulcemente, comimos todos en silencio hasta que papá rompió el silencio-

Gilbert: ¿Anoche a que horas llegaron?
Peet: temprano, __________* se sentía mal
Belle: ¿Que paso tesoro?
Tu: nada mamá, estoy bien
Gilbert: no bebiste ¿Verdad?, eres menor de edad y lo tienes prohibido
Tu: no, obvio no, fueron cosas personales
Peet: a por eso no quisiste que Ni... -le di un golpe con mi codo justo en su costilla-
Gilbert: ¿No quisiste que Ni...?, ¿Ni? -«¡Nick!, papá»
Tu: callate -dije con un tono de voz entrecortado- no quiero que se metan en mi vida -me dirigí hacia ambos hermanos-
Peet: queremos lo mejor para ti
Tu: no seas hipócrita
Gilbert: ¡_________*!
Tu: ¡Mamá!
Belle: tiene razón, todos queremos lo mejor para ti -no se si fue la alegría o por el coraje pero se me salieron las lágrimas de mis ojos, a lo que papá las limpio con su dedo-
Gilbert: yo mas que nadie te quiero ver feliz, te dejo que andes de novia con quien quieras, pero... Me duele mucho el verte así ________*
Belle: encontraras un hombre así como tu padre, que te sepa comprender y te ame -interrumpió mamá, mientras tomaba tiernamente la mano de papá-
Tu: gracias -me pare a abrazar a esos padres que me dieron todo, me daban todo, que siempre habían hecho todo por mi. Me volví a sentar en la mesa y terminamos de desayunar-
Gilbert: ¿Quieren ir al cine?
Belle: si -dijo mamá junto con Gill y Peet- ¿Que dices ________*?
Tu: no suena mal -sonreí a papá-
Gilbert: nos vamos en media hora, vayanse y cambiense -deje el plato con unos trozos de fruta y camine a mi recámara, me puse un pantalón de mezclilla, unos converse blancos con negros y me deje la blusa blanca de cuello "V", cepille mis dientes de nuevo y puse un poco de brillo labial. Me veía en el peinador cuando escucho sonar mi celular, cerré el brillo labial y corrí rápido a el ya que era una llamada y si no corría no alcanzaría a contestar, solo conteste- ¿Hola? -«¿________*?» - ¿Si? -mire la pantalla del celular y quede impactada a lo que mi celular cayó. Me agache por el y conteste- ¿Que quieres, Nick?
Nick: tenemos que hablar
Tu: yo no, yo ya no quiero hablar nunca más contigo... ¡Me humillaste! -dije mientras caminaba y cerraba la puerta del baño-
Nick: se valiente, no te encierres en el baño
Tu: tú ni nadie me va a obligar a que sea valiente, si yo quiero ser valiente soy y si no, no y punto
Nick: nadie nunca te hará cambiar -notaba su tono de voz un poco firme, con rabia-
Tu: nadie, entiendelo. No quiero que me vuelvas a llamar, olvida mi número borralo, no quiero saber mas de ti -dije yo igualmente con rabia pero procurando que mi voz no se cortara y en cualquier momento mis lágrimas rodaran por mi rostro-
Nick: no sabrás nada de mi después de hablar y te dejo sola, te dejo libre, te dejo y me voy, pero dejame hablar contigo -quería volverlo a ver aunque fuese la ultima vez que lo viera, en realidad si quería, mi corazón me lo pedía-
Tu: prometelo, que después de hablar, me dejara en paz, no te quiero mas en mi vida
Nick: te lo prometo, y a todo esto... ¿Porque no me quieres en tu vida?
Tu: por... que descubrí algo que jamas creí haber sentido
Nick: me siento mal por haberte hecho eso anoche
Tu: el pasado, pasado, vive el presente... ¿De que quieres hablar?
Nick: no puedo decirlo por aquí, te lo tengo que decir en persona, no soy una de esas personas cobardes
Tu: ¿Entonces?
Nick: te veo en el supermercado
Tu: ¿Acaso no tienes otro lugar mejor? -dije enojada-
Nick: ahí fue donde te conocí y ahí fue donde nos despediremos -era tierno, lo que dijo, pero si así lo quiera, así lo tendría-
Tu: ok... ¿Mañana, a que horas?
Nick: ¿Mañana?
Tu: ¿Que?
Nick: ese es el problema, no estoy en la ciudad por una semana, así que yo te localizo cuando llegue allá
Tu: que mas da
Nick: bueno en... -no lo deje terminar y colgué. Hundí mi cabeza entre mis manos, solo lágrimas caían, eran de rabia. Tocaron la puerta del baño-
Tu: ¿Quién? -«tu padre»- No quiero ir a ningún lado, me aguitaron el día
Gilbert: ¿Quien? -dijo mi padre del otro lado de la puerta-
Tu: ¡Nick!
Gilbert: entonces... ¿No quieres ir?
Tu: no -escuche como unos pasos se alejaron y cerraron una puerta, salí y era verdad la puerta de mi recámara estaba cerrada, me asome por la puerta y veía como papá cerraba la puerta principal, ya se iban. Camine hasta abajo en donde estaba mi esmalte de uñas negro y subí a mi recámara de regreso. Me senté en la cama y encendí el televisor, en realidad no había nada que ver ,así que le deje en el canal de películas. Abri el esmalte y no se quedo atrás el olor muy fuerte a tintura, comencé a pintar mis uñas de los pies para después la de mis manos-

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